Creado y dirigido en París por médicos argentinos durante la Guerra de 1915

INTRODUCCIÓN

En 1915, residía una importante colonia de argentinos en París y, a meses de iniciada la conflagración mundial, donó a Francia 38 automóviles, 20 ambulancias, 18 camiones ambulancias y cinco salas de cirugías desmontables.

Además, a esos argentinos se les ocurrió crear un hospital para atender a los heridos de guerra, con sede en París, registrándose los antecedentes que, en forma resumida, se ponen en su conocimiento.

Fundación de un hospital argentino en Francia

La idea de fundar un hospital argentino para atender a los heridos de guerra, con sede en París, le fue propuesta a Marcelo T. de Alvear, flamante encargado de la legación argentina en Francia, quien se entusiasmó de inmediato.

Se formó una comisión coordinada por dicho diplomático, siendo su presidente José Santamarina; vicepresidente Otto Bemberg; secretario, Ernesto de la Cárcova; y tesorero, E. Martínez de Hoz. Como vocales, se desempeñaron los doctores Lorenzo Moss y Enrique Finochietto, Juan Antonio Fernández y Guillermo Haur.

También en ese año, estaban en París Rafael Cisneros y Enrique Beretervide, dos médicos argentinos, ambos de 25 años; el primero fue medalla de oro y el segundo diploma de honor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.bsp;

Cisneros había sido ayudante del profesor Demarest y cirujano del Hospital Boussai y del Hospital 50, y Beretervide se había desempeñado como interno en la clínica infantil del profesor Hutinel y como médico agregado del Hospital 50.

Interior de una de las salas del hospital, que funcionó en la capital de Francia (Caras y Caretas)

Amigos inseparables, se adhirieron a este proyecto y convocaron a Horacio Martínez Leanes, médico externo de ginecología, y a Rodolfo González Pacheco.bsp;

Los autores del proyecto, que se reunían en la casa de Alvear o en la legación argentina para discutir cómo llevar adelante la idea, hallaron un edificio casi nuevo, de seis pisos, en el N.° 14 de la calle Jules Claretie, lugar donde se ubicó el “Hospital Argentin Auxiliaie 108″, que contó con un equipo médico cuyo desempeño se ganó el reconocimiento del gobierno de ese país.

La inauguración del hospital fue el 25 de mayo de 1918, en homenaje a la fecha patria argentina, Alvear dijo en la ceremonia: “La manera más eficaz de conmemorar la emancipación de un pueblo y el nacimiento de nuestra libre democracia era consagrarse a cuidar a los heroicos heridos del glorioso ejército de Francia”.bsp;

El hospital contaba con una sala de esterilización, atendida por dos técnicos, una sala de rayos X y una farmacia. Tenía una capacidad de 150 camas distribuidas en cinco salas.bsp;

El quirófano estaba en el último piso y su techo era vidriado, de noche quedaba expuesto a los ataques aéreos enemigos, muchas veces los vidrios estallaban en pedazos cuando una bomba caía cerca.bsp;

También se había acondicionado un jardín para el descanso de los pacientes.

A la hora de designar las principales autoridades, la dirección recayó en Lorenzo Moss, un argentino que vivía desde comienzos del siglo en Francia, médico recibido en Argentina que, luego de revalidar su título, había abierto un consultorio en París.

El secretario general y administrador era Ernesto de la Cárcova.

Para estar a cargo de la Jefatura de Cirugía, se sugirió el nombre de Pedro Chutro, hijo de inmigrantes vascos, que había nacido en el pueblo de Pila en 1880, se había graduado de médico en 1904 y fue uno de los fundadores de la Sociedad de Cirugía en Buenos Aires, quien, cuando estalló la guerra, pidió licencia en la cátedra Medicina Operatoria de la UBA y viajó a Francia, donde se hizo cargo del servicio de cirugía del Hospital Buffon, uno de los principales nosocomios de esa época, lugar en el que había adquirido una valiosa experiencia en el quirófano, donde pasaba a veces más de un día operando sin parar, tratando de salvar vidas de los combatientes, acompañado por un reducido equipo de ayudantes.

El Dr. Chutro declinó el ofrecimiento porque prefería no dejar su trabajo en el Hospital Buffon y propuso para ese cargo a Enrique Finochietto, médico de 37 años, quien, años atrás, había viajado a Europa a perfeccionarse y, en ese momento, era el jefe de cirugía del Hospital Rawson en Argentina.

Finochietto viajó a París y se hizo cargo de la jefatura de cirugía, que hasta entonces había estado a cargo provisoriamente del médico francés Marcel Prévost.

La guerra terminó. Fotografía tomada el 11 de noviembre de 1918. En el centro, sentado De la Cárcova; a su izquierda la enfermera Piccard. Atrás, entre los uniformes blancos de las enfermeras, se distina Finochietto (Caras y Caretas)

Junto a Finochietto trabajaron Beretervide, Cisneros y Quesada Pacheco, y el doctor Arroyo estaba a cargo de la cirugía odontológica.bsp;

De esta forma, el “Hospital Argentin Auxiliare 108″ fue el único atendido enteramente por médicos argentinos, mientras que L’Union des Femmes de France colaboró con 25 enfermeras. Su jefa fue Suzanne Picard, que había sido condecorada en la campaña de Marruecos en 1910 y 1911, herida en el frente de batalla, lo que le valió la Cruz de Guerra. Además, era legionaria de la Royal Red Cross.

El doctor Lorenzo Moss fue el director. Hacía años que vivía y ejercía la medicina en París (Caras y Caretas de 1917)

En su actividad, se observaba un ingreso de heridos en forma incesante. El soldado que llegaba del frente era bajado de la ambulancia con las primeras curaciones hechas al pie de la trinchera.bsp;

Generalmente, venían sucios, con piojos, y sus heridas estaban cubiertas de costras de sangre seca mezclada con barro. Eran desvestidos y lavados para evitar infecciones; se guardaban sus efectos personales y se confeccionaba una ficha.bsp;

Puesto en condiciones, un médico lo revisaba y evaluaba la gravedad de la herida, ordenando los primeros estudios. Si era necesario, se lo llevaba al quirófano y una vez estabilizado, se lo derivaba a otro centro de salud.

En cada fecha patria, tanto argentina como francesa, así como en navidad, fin de año y año nuevo, la colonia argentina procuraba que médicos y pacientes tuvieran comidas especiales.

El 11 de noviembre de 1918, día en que la guerra terminó, en el hospital se organizó un banquete. Cuando Finochietto anunció su regreso a Buenos Aires, las autoridades francesas le solicitaron que permaneciera un tiempo más.

Este centro de salud fue considerado un hospital de evacuación de primera categoría. Cerró en 1919. Los médicos que se desempeñaron en distintos cargos fueron distinguidos por el gobierno francés con la Orden de la Legión de Honor por los servicios prestados.