INTRODUCCIÓN

En esta entrega nos referimos a la vida y obra del Dr. René Favaloro, destacado médico oriundo de la Ciudad de La Plata, (Pcia. de Buenos Aires), persona que dejó una huella, no sólo por su dedicación a la medicina y su aporte a la cirugía cardiovascular, sino también por sus condiciones humanas y conducta cívica, estando profundamente comprometido con las obras de bien y progreso.
Mundialmente reconocido por desarrollar y perfeccionar la técnica del bypass coronario.
Lamentablemente, tomó una drástica decisión que nos privó de su significativo aporte en bien de la salud y la moral humana.

DR. RENÉ GERÓNIMO FAVALORO

El Dr. René Favaloro nació en la ciudad de La Plata (Capital de la provincia de Buenos Aires) el 29 de julio de 1923. Su vida infanto-juvenil se desarrolló junto a sus padres, Juan Bautista Favaloro e Ida Raffaelli de Favaloro, estando siempre comprometido con el conocimiento, gracias en parte a su abuela materna, quien le transmitió su amor por la naturaleza y la emoción al ver cómo las semillas comenzaban a dar sus frutos, siendo ella a quien le dedicaría su tesis doctoral: “A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca”.

Realizó sus estudios primarios en la escuela N.º 45 de la Ciudad de La Plata, escuela en la que se encuentra en su fachada un mural en su memoria. 

En el año 1936 comenzó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la Ciudad de La Plata, continuando sus estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, en la que, cursando el tercer año, comenzó las prácticas en el Hospital Policlínico de la Provincia de Buenos Aires, localizado en la Ciudad de La Plata.

Tal fue su dedicación a su vocación de la salud, que, excediendo lo exigido por el programa, volvía por las tardes al hospital para controlar la evolución de los pacientes y dialogar con ellos.

En la Facultad, ayudaba a los alumnos de sexto año en la Cátedra de los doctores Rodolfo Rossi y Egidio Mazzei, profesores titulares de Clínica Médica, y además presenciaba las cirugías de los doctores José María Mainetti y Federico Christmann, dos prestigiosos cirujanos platenses de quienes nos ocuparemos en otro texto. Le enseñaron técnicas de simplificación y estandarización, las cuales aplicó después en la cirugía cardiovascular, en su dedicación a las operaciones del corazón y grandes arterias.

Una vez recibido, en el año 1949, continuó con su dedicación profesional en el Hospital Policlínico, donde se recibían casos complicados de toda la Provincia de Buenos Aires, en el que vivió en calidad de residente durante dos años, para asumir posteriormente el cargo de médico auxiliar, puesto al que accedió en forma interina y en el cual, con frecuencia, permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.

Todo hacía suponer que su futuro estaba en el Hospital Policlínico, pero, al momento de ser confirmado en el cargo interino en ese año, 1949, le fue solicitado tomar posición política para cumplir con dicho trámite, acto con el cual no estuvo de acuerdo. 

El destino le obsequió una oportunidad que sería sumamente importante en su vida profesional, dado que le  llegó una carta de un tío residente en Jacinto Arauz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona sudeste de la Provincia de La Pampa, en la que le explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. En el texto de la carta, le pedía a su sobrino René que lo reemplazara, aunque más no fuera, por dos o tres meses. 

La decisión no fue fácil, pero el Dr. Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, con ello, además de colaborar con un colega, continuaría con el ejercicio de su vocación por la medicina, dado que había desistido de ser confirmado en su cargo en el Hospital Policlínico.

Llegó a Jacinto Arauz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou, cuya enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón, por el que Rachou falleció unos meses más tarde. Para ese entonces, el doctor Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales. 

La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. 

El Dr. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma, pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos y, en muy poco tiempo, se integró a la comunidad, por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. 

Al poco tiempo se sumó a su trabajo en la clínica del pueblo su hermano, el Dr. Juan José Favaloro y juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados. Durante los doce años que ambos permanecieron en la localidad de Jacinto Arauz, fundaron un centro asistencial. 

Debido a su labor, disminuyó hasta casi desaparecer la mortalidad infantil de la zona, se redujo la desnutrición y la cantidad de infecciones en los partos, crearon un banco de sangre de personas vivas, con donantes que se presentaban cada vez que los necesitaban  y realizaron charlas comunitarias en las que enseñaban métodos para prevenir enfermedades.

Posteriormente, logró que nuevos médicos se incorporaran a la asistencia médica en el centro creado con su hermano, regresando a la Ciudad de La Plata. En la plaza principal de la Ciudad de Jacinto Araos, hay una estatua, erigida en homenaje a la labor que desarrollara en ella.

En La Plata, se actualizaba con publicaciones médicas y realizaba cursos de capacitación, interesándose por las intervenciones cardiovasculares, que en ese tiempo se estaban empezando a desarrollar, y por la cirugía torácica, situación por la cual los profesores, Dr. José María Mainetti y Dr. Alfonso Roque Albanese le aconsejaron capacitarse en Estados Unidos, en la Cleveland Clinic en Ohio.

De este modo, en el año 1962, se radicó en dicha ciudad y, a pesar de sus limitaciones para hablar inglés, se desempeñó en la Cleveland Clinic, comenzando a estudiar una técnica para utilizar la vena safena en la cirugía coronaria, desempeñándose en un principio como residente y luego en el equipo de cirugía, en colaboración con médicos locales, concentrando su trabajo en enfermedades valvulares y congénitas. 

A su vez, leía bibliografía médica actualizada y empezó a tener interés en la cirugía torácica. Posteriormente, se interesó en otros temas, como las cineangiocoronariografías y el estudio de la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco, incrementando sus conocimientos apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, pasando horas revisando cineangiocoronariografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. 

El laboratorio del Dr. Mason Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiocoronariografías de los Estados Unidos. A comienzos del año 1967 estudió la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria, haciendo prácticas con sus ideas en mayo de ese año. 

La estandarización de esta técnica, llamada derivación coronaria o cirugía de revascularización miocárdica, fue el principal trabajo de su carrera, y lo que le dio prestigio internacional, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. 

En el año 1970, editó un libro llamado Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, que fue también editado en español con el nombre Tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis coronaria.

El Dr. Favaloro regresó a la Argentina en el año 1971, con la idea de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, en el que se combinaría la atención médica, la investigación y la educación,

Comenzó su dedicación profesional en nuestro país, operando en el Sanatorio Güemes de la Capital Federal, que era liderado por el Dr. Mauricio Barón como presidente de la institución y por el Dr. Luis de la Fuente como experto en cardiología clínica y en la incipiente cardiología invasiva. 

El doctor Luis de la Fuente era clave por su formación de excelencia en Estados Unidos y fue fundamental para Favaloro, ya que hacía los diagnósticos clínicos y los cateterismos coronarios. Tal era su confianza, que Favaloro no operaba si el Dr. De la Fuente no hacía los diagnósticos y los cateterismos. Asimismo fundó su fundación homónima a instancias de dicho colega.

El Dr. De la Fuente fue un pionero internacional de la angioplastia con stent y cirugía cardiovascular.

La idea de la creación de la Fundación Favaloro, surgió en el año 1970, cuando, estando de visita el Dr. Favaloro en Buenos Aires, un paciente los invitó a cenar a su casa a él y al Dr. Luis de la Fuente.

En un principio, Favaloro no quería que llevara su apellido, pero el doctor De La Fuente explicó que, en ese momento, él brillaba en todo el mundo, y que, si era necesario conseguir fondos para hacer la fundación, su nombre era una forma de atraerlos. 

En 1975 se fundó la Fundación Favaloro, merced al apoyo de muchos colaboradores, la que no es sólo una clínica, sino también un centro de capacitación donde estudian alumnos de diferentes partes del mundo y donde cada dos años se celebra el “Congreso de Cardiología para el Consultante”. 

En el año 1980, se creó el Laboratorio de Investigación Básica, dependiente del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro, manteniéndolo el Dr. Favaloro con dinero propio por un largo tiempo. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, siendo la base de la creación, en agosto de 1998, de la Universidad Favaloro.

En el año 1992, se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro, en el que con el lema ”Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico”, se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco, pulmonar, cardiopulmonar, hepáticorenal y de médula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales, dejando el Sanatorio Güemes.

Favaloro era un hombre que se comprometía también en el análisis de los problemas socioeconómicos y políticos que se planteaban en el país, teniendo una posición firme tomada sobre el aborto, considerándolo como un problema de salud pública concreto que afecta a las diferentes capas sociales, y la expresó en varias oportunidades.

Lamentablemente, debido a su firme conducta social, política y económica, Favaloro cayó en una profunda depresión que lo condujo al suicidio.

Hacia el año 2000, Argentina estaba sumergida en una crisis económica y política, la que afectaba a la Fundación Favaloro, que se encontraba en una difícil situación, siendo acreedora de grandes deudas del PAMI y otras obras sociales, en una cifra cercana a los 18 millones de dólares, circunstancia por la cual el Dr. Favaloro escribió una carta al presidente de nuestro País (Argentina), sin recibir una respuesta oficial. 

Ante tal circunstancia, el 29 de julio del año 2000, el mismo día del cumpleaños de su amigo y cardiólogo Luis de la Fuente, quien lo había convencido para volver a la Argentina, Favaloro se encerró en el baño de su casa y se quitó la vida mediante un disparo al corazón. 

Conocido el desenlace fatal, se supo que Favaloro había dejado en su departamento siete cartas cuyo contenido se reveló parcialmente. En una de ellas, dirigida a las “autoridades competentes”, dejaba en claro que había decidido quitarse la vida, y explicaba que la crisis económica que atravesaba su Fundación, había sido el desencadenante de su determinación, expresando que la sociedad argentina necesitaba de su muerte para tomar conciencia de los problemas en los que estaba envuelta. 

Favaloro expresaba su situación, diciendo: “Estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida, la fundación tiene graves problemas financieros. En este último tiempo, me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir”.

Así, Favaloro dejaba en claro que una de las principales razones que lo llevaban a tomar la decisión era la crítica situación financiera de su Fundación y la imposibilidad de cobrar las deudas que tenían con ella distintos organismos, entre los que se encontraba el PAMI por 195 facturas emitidas entre 1993 y 1995, institución que se negaba a recibirlas, por lo cual no estaban registradas. 

Antes de que Favaloro tomase su trágica decisión, en febrero del año 2000, el entonces director de la Sindicatura General de la Nación, Rafael Bielsa, envió una nota al PAMI pidiendo que se aceptara el reclamo de Favaloro y que, en caso de no poder verificar las facturas presentadas por la Fundación, se iniciara un proceso de "conciliación obligatoria", trámite que se realizó y ya se había iniciado el proceso de verificación de aquellas viejas facturas, cuando Favaloro se quitó la vida. 

Su cuerpo fue cremado en el cementerio privado Parque de la Gloria de Berazategui, en una íntima ceremonia, y sus cenizas fueron posteriormente esparcidas sobre los campos de Jacinto Arauz, el pueblo donde el Dr. Favaloro tuvo una destacada actuación.

Dejó en su paso por la vida más de trescientos trabajos de su especialidad. Debido a su pasión por la historia, llegó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general José de San Martín, 

Es también autor de su autobiografía “De la Pampa a los Estados Unidos”, cuya primera edición fue realizada en 1992, llegando a alcanzar la octava edición en 1996, a través de la Editorial Sudamericana,  en la cual recuerda sus diez años de trabajo en equipo con eminentes personalidades de la medicina durante su estancia en la Cleveland Clinic. La versión en inglés de esta obra fue titulada: ”The Challenging Dream of Heart Surgery”, publicada en Boston por Little, Brown and Company en 1994. 

También se registra otra autobiografía, denominada “Recuerdos de un médico rural,” con varias ediciones; la primera de ellas fue en 1980. 

Además de estas obras autobiográficas, se destacan:

  • 1970: Tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis coronaria (Surgical treatment on coronary arteriosclerosis).
  • 1984: ¿Conoce usted a San Martín? 
  • 1991: La memoria de Guayaquil. 
  • 1994: Don Pedro y la educación. 
  • 1996: Conversaciones sobre ética y salud. En colaboración con: Moszenberg, A., Mainetti, J., Klimovsky, G. y Ciocchini, H.
  • 1997: Recuperando lo invisible: conversaciones sobre cultura. En colaboración con: Obiols, G., Presas, M., Burucúa, J. y Piscitelli, A. 
  • 2000: El milagro y el valor de la vida. En colaboración con Luis Landriscina y Mamerto Menapace. 

Su vida social fue muy activa, habiendo participado como miembro activo en veintiséis sociedades, como miembro correspondiente en cuatro y como miembro honorario de otras cuarenta y tres.

Recibió numerosos premios a lo largo de su carrera, entre los que se encuentran: 

  • Premio John Scott de 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos); 
  • Creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular «Dr René G. Favaloro» en la Universidad de Tel Aviv (Israel), en 1980. 
  • Distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz, en Madrid (España), en 1982.
  • Premio Maestro de la Medicina Argentina, en1986.
  • Premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation, en 1987.
  • The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation en Toronto (Canadá), en 1987
  • Premio René Leriche, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía, en1989.
  • Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología, en 1992.
  • Golden Plate Award de la American Academy of Achievement, en 1993.
  • Premio Konex de Brillante a las Ciencias y Tecnologías, otorgado por Fundación Konex en 1993.
  • Doctor honoris causa por parte de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, en 1993.
  • Premio Príncipe Mahidol, otorgado por el Rey de Tailandia, Bangkok, en1999).

En el Colegio Argentino de Cirujanos Cardiovasculares, con sede en la ciudad de Buenos Aires, hay dos aulas: una lleva el nombre de René Favaloro y la otra, del Dr. Alfonso Roque Albanese, ambos pioneros de la cirugía cardiovascular.

La última distinción otorgada fue post mórtem, en el año 2010, oportunidad en la cual la Fundación Internacional de Jóvenes Líderes lo consideró “Referente de la Humanidad”.

En marzo de 2019, Google Arts & Culture lanzó a nivel mundial la obra titulada "Había una vez una idea" (Once Upon a Try), plataforma que permite conocer a las personas, ideas e historias de los grandes descubrimientos e inventos que cambiaron el mundo. 

En ella, se incluye la técnica quirúrgica cardíaca creada por el Dr. René Favaloro entre los cuatrocientos inventos que cambiaron la historia de la humanidad, y el único de América Latina. 

Futbolísticamente, el Dr. Favaloro era hincha del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata, y un admirador suyo, Roberto Oscar Di Marco, tenía un museo en la ciudad de Río Cuarto, dedicado a él. Al fallecer Di Marco, sus hijos Juan Pablo, Belén y Manuel, donaron el contenido del mismo al Museo de Gimnasia y Esgrima de La Plata, donación que incluye una escultura en tamaño natural de René Favaloro hecha por el artista plástico Fernando Pugliese en resina epoxi y fibra de vidrio. 

Asimismo, en la Avenida Iraola y calle 118, del paseo del Bosque en La Plata, se encuentra el memorial en su honor, frente al estadio del club de sus amores. Además, el paseo del Bosque fue rebautizado con su nombre. 

La ciudad de Belén de Escobar erigió una estatua en su honor en el cruce de las calles Carlos Pellegrini y Dr. Travi, al igual que en Cleveland, donde se formó. La Ruta Provincial 26 que  fue denominada "Avenida Dr. René Favaloro" en su trayecto por las localidades de Maquinista Savio e Ingeniero Maschwitz.

En el Municipio de Lomas de Zamora, la ex calle Garibaldi, que divide Lomas de Zamora de Temperley y Llavallol, lleva desde 2011 su nombre en homenaje.

La escuela primaria del club Gimnasia y Esgrima La Plata tiene como nombre “Escuela primaria Dr. René G. Favaloro”, y también existe una escuela en su honor renombrada Favaloro, en Marcos Paz.

En el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 89 “René Favaloro” de Mar de Ajó Norte, Provincia de Buenos Aires, se cursa la carrera de Tecnicatura Superior en Enfermería.

El instituto de formación docente de la ciudad de Selva, departamento Rivadavia, en la provincia de Santiago del Estero, tiene como nombre, "IFD N° 17 Dr. Rene Favaloro".

Socialmente, el Dr. Favaloro participó en televisión en programas educativos para la población, entre los que destacó la serie televisiva “Los grandes temas médicos”, y presentó numerosas conferencias en la Argentina y en el exterior sobre temas muy diversos, como medicina, educación y la sociedad de nuestros días. 

En octubre de 2007, en el programa de televisión “El gen argentino”, resultó finalista en una elección como personaje argentino que mejor representa la idiosincrasia del país y su gente. 

El celebrado folclorista argentino Eduardo Falú, que fue operado por el doctor Favaloro, le rindió un homenaje con un bailecito de su autoría titulado “El agradecido”.

El director y guionista Gastón Portal, decidió también incluir una versión libre de la muerte del doctor en el capítulo "El corazón del doctor" de su miniserie argentina “La última hora”.